|
viernes, 17 de junio de 2005 |
|
A Daniel por la nueva era
Llegó con el equipaje desmembrado,
algunas palabras se posan en su costado.
El profundo miedo a desenterrar cobijos inútiles
temblaba en el resorte desus manos.
Comenzó en los estallidos humanos,
en las tormentas de dos voces sobre el mar.
En los entresijos que revuelven las entrañas
cuando el llanto choca y entierra las palabras.
Sin saber cómo entender el amor
se fundó de nuevo entre mil hojas,
entre balbuceos arañando la garganta
ahogándose en el abismo de los ecos.
Despertó dentro del laberinto, en otro siglo,
acosado de inútiles voces de desvarío.
No entendió el batir de alas que le rodeaba,
se confesó pagano de todos los dioses.
Comenzó su tiempo de infinita ternura
entre los limos que parían sus manos.
En la proximidad de la vida que se renueva,
en las caricias que rescató del incendio.
|