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Madrid, 15-1-09
Mañana cuando despiertes
habré partido,
mirarás el baúl de los besos
y no encontrarás reproches, ni risas
entrará el desafío a descomponer tu sangre.
Malditas sean las horas
que pasamos en el camino del silencio,
maldito el puñal que salió de tu boca,
se alojó entre mis sueños
y me despierta entre sudores a media noche.
Se está haciendo tarde,
mi casa está a dos respiraciones de tu voz,
con solo articular la lengua iría raudo mi corazón.
Se me está muriendo el desaliento,
y ya no te conozco,
no sé si eres hombre, niño o muchacho.
Te dejaste perder en el desafío necio
y yo me quedé entre dos páginas en blanco
abiertos los brazos como alas para tu cobijo.
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