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Madrid, 14-9-09
Entiendo que te desarmes esta noche
en un charco de tristezas,
que no puedas con la rebeldía del flequillo de la luna,
que recién perfumada huelas a secreto.
Que el verbo condicional tenga color de beso a media noche.
Y también entiendo el último baile perfilando la fragilidad del paso.
Todas las tristezas tienen sus posibles
cuando los ojos se queman a fuego lento
sin ver la brasa que los detiene.
Vuelves a pagar el precio de lo desconocido
en medias horas sin el pacto del tiempo,
acallando el precio de la déspota palabra.
Haces de la libertad absoluta una certera prisión.
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