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Madrid, 27-11-08
Han regresado los pájaros a colorear los páramos,
desde la cornisa del tejado caen mis dormidos sueños,
y cristalizan la alborada en la encrucijada de la palabra.
El ojo parpadea sobre la cadera del silencio.
Aún es pronto para rendir la boca,
para prestar el aliento que ahoga el amor.
¡Entrégate! Deja el entuerto sobre las olas,
préndete a mi desnudo y distancia el abrazo que ahoga,
cálzate los zapatos rojos del caminar pausado,
ponte la camisa que huele a espliego del sábado primero,
y desahoga de maleza la garganta
para pedir el beso deseado.
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