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lunes, 23 de febrero de 2004 |
Como enamorada magia de la noche
sacudo de mis cenizas atesorados grises
rebeliones mágicas ocurren
tiemblo de sed al mirarme en tus ojos.
Escarbé con mis manos
en las entrañas del tiempo.
Pagué con el tributo estipulado
algo debo, nada pido.
Hoy bailo esta danza de colores salvajes
al oído del tiempo.
Marcada a fuego llevo
una rosa de espinas.
Iré al encuentro del sonido.
Háblame como si no supieras nada.
Reconóceme como mujer en un poema
hila tu mirada a mi mirada.
Es la edad de la senda
cuajada de hoja de otoño
no desvío la mirada
está inversa en la explosión de color.
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