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Mónica arriesga, juega, se deja llevar por
nuevas leyes, por nuevas combinaciones, mira y escribe:
"Mis huesos hilan la bandera
de un cerezo en primavera
y yo renazco, madre
en la mirada abierta del amanecer".
Su escritura es elegante, audaz, se anima al
fragor de una conversación cercada por la incertidumbre, y nos enamora con su
amor, susurrandonos destellos de ternura al oido.
Intrépida hacedora de noticias, como si de un
reportaje en zona de guerra, se tratara, le habla al soldado, lo seduce. Lleva
la fuerza de la juventud entre sus manos y esta dispuesta a intercambiar
misiles por libros.
Un teletipo de ultima hora aterriza en
nuestra vidas, nuestra compañera
presenta sus credenciales a la poesía.
Lo imposible arde entre sus letras.
"Cada vez me voy inclinando más sobre la hoja
es la entrega de la sangre
que no se deja detener".
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