Lengua rigurosa

Madrid, 24-7-08 

Me invade el sueño taponando el ojo
como un legado tras la pesadilla,
negando a las pestañas luz del día. 

Sospecho de esta incipiente primavera
que estalla en los brotes tiernos del rosal,
y abre las flores del almendro a esta desangelada vida. 

Despierto mis cinco sentidos y le sumo otro,
el necesario para decir adiós.
Te envío unos besos que se deslizan por tus mejillas
y no quiero saber el por qué de tu rigurosa lengua. 

Si me alejo, es porque antes estuve prendida de ti,
si te digo adiós tendrás la certeza de que regresaré.
Soy la indómita arquera que bebe de tu boca
errando por dos tierras que me pertenecen,
abrevando la sed de la garganta sedienta.