A VECES SÍ, A VECES NO
A veces llega el otoño distraído de primavera,
cómo resuena dentro del caudal su risa;
cómo las piedras emanan de su inmovilida
la sangre necesaria para la vida.
A veces dice que no, pliega la boca
en perfecto labio de mármol,
frío y encerado en la curvatura perfecta de su risa.
Desde sus pechos distraídos
mueve el tiempo y dice que si,
que memoriza un infinito amor temporal,
brevísimo manantial que calma su sed.
Hay un ciclo del saber que late en su ignorancia,
un batir de manos a la deriva finito en su decir,
que lleva esta tarde de lluvia
la muerte que cabalga en sus versos.
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